La tinta de tu pluma es la sangre de alguna herida
una dulce forma de devolver los golpes a la vida
no dejaras tus lagrimas caer
no se vaya empañar el papel
tu mundo aparte de cuchillas envueltas en seda
la ausencia de un amor que te limpie las venas
la realidad no es bastante cuando olvidas
que tienes delante la vida a cada instante
no hay hora en el minutero
que valga la pena echar de menos
vendrá a ti ese cruce de miradas
cuando ya no esperes nada.
Dedicación a Iruam, "El Relatante". (Mauricio Montoya Sarabia)
Fdo: Ezequiel Pérez Anaya, "El Señor Don Nadie"


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